29 mar 2013

EL ENTORNO EN LA GEOGRAFIA


Por: Maestra Rufina Báez Zabala.

Si diéramos un vistazo hacia atrás, cuando éramos estudiantes, sentados en una banca de nuestra escuela, y en clases de Ciencias Sociales, es posible que podamos recordar nuestro miedo a tocar el mapa –en los casos donde había, ya que no todos tuvimos la oportunidad de manipular este recurso--, nos invadía una sensación de incertidumbre sobre dónde pondríamos el dedo o la mano, nos sentíamos perdidos en el mapa y desconectados de la geografía. Hoy no dista mucho de esta realidad, un gran número de estudiantes continúan sintiendo pavor al trabajar con el mapa, y denotan cierto desconocimiento del quehacer geográfico, que lamentablemente arropa también a muchos docentes.

Tradicionalmente el aspecto geográfico se ha estado enseñando en nuestras escuelas como una transmisión de conjuntos de saberes elaborados, cuyo recurso principal es el mapa y el globo terráqueo. En ninguna manera pretendemos cargar todo el dado a los profesores, que fueron producto también de este tipo de formación, e inevitablemente tendemos a dejar salir el modelo o paradigma con el que hemos sido formados; a pesar de esto los docentes hacen grandes esfuerzos para lograr un aprendizaje efectivo de esta área.

Se requiere, para que este esfuerzo pase a un nivel mayor de efectividad y significatividad en el aprendizaje del alumnado, que se eleve la geografía a un sitial más preponderante a nivel curricular, y desarrollar programas de capacitación docente en torno a aspectos didácticos específicos para el tratamiento de esta disciplina científica. Una didáctica que tome en cuenta los problemas de la realidad espacial actual; el estudio de casos, de tal forma que puedan analizarse situaciones vivenciales para los alumnos; y el desarrollo de trabajos que orienten sobre el qué hacer en la escuela y desde la escuela.

La geografía es una ciencia antigua cuya enseñanza juega un papel formativo muy importante; en el Reino Unido, la Geografía se considera “un medio para desarrollar las mentes de los jóvenes de tal manera que puedan enfrentarse con éxito a los problemas personales de orientación y conocimiento espacial. Pero también ayuda a los alumnos y estudiantes a entender los aspectos espaciales de los problemas sociales y a desarrollar un conjunto de valores sobre cuestiones ambientales. En la medida en que su relevancia para la sociedad es un criterio de valor educativo hay pocas dudas de que la geografía puede tener importancia para los estudiantes que la aprenden” (Graves, 1985:167).

Si tomamos este texto como parámetro para pensar en la necesidad de revisar nuestros procesos formativos, estaríamos de acuerdo en que es necesario una nueva visión de enseñanza de la geografía, lo que implica romper con el esquema espacial delimitado por las cuatro paredes de un aula, hacerla práctica, interesante y útil para los estudiantes.

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