29 mar 2013

Inversión en la Educación



Por Suzana  Bda. Hernández, M. A.

La sociedad dominicana inmersa en los avances científicos y tecnológicos demanda de una pluralidad de servicios, siendo sin lugar a duda la educación el proceso fundamental que permite cualificar y cuantificar dichos avances, de manera que resulta preocupante la poca importancia que se le presta a la misma y no se constituya en el factor prioritario del estado dominicano.

La educación tiene un valor fundamental y es la base del progreso de toda sociedad. Un pueblo que recibe una buena educación tiene mayores oportunidades de avanzar, crecer y de competir con otros países e insertarse en el mundo civilizado y propositivo que conforman las grandes sociedades del conocimiento. Solo un pueblo educado tiene las herramientas para desarrollar el pensamiento crítico, lógico, creativo, innovador y tener una participación más activa, conciente y responsable en la sociedad.

Las personas que tienen o han tenido la dicha de recibir una buena educación tienen mayores probabilidades de tomar decisiones asertivas a la hora de elegir, precisamente porque esto le transfiere la capacidad de discernir lo que le resulte ser más beneficioso en un momento determinado, su mirada es más amplia y menos sesgada o ingenua, lo que le permite producir cambios y transformaciones a su entorno socio-cultural y económico, permitiendo el avance y desarrollo de toda sociedad. Es evidente que un pueblo ignorante es más vulnerable y propenso al abuso de poder, la opresión, la delincuencia, el pandillerismo, la desintegración familiar, la exclusión y la explotación.

No podemos dejar de lado el papel que juega la inversión en educación para lograr la calidad, ya que influye desde el gasto en el equipamiento y suministro de recursos educativos hasta la formación continua y la capacitación docente, como medio de potencializar el recurso humano, porque es a través de estos que se desarrollan los procesos áulicos y gestan esos grandes cambios.

La educación es para la sociedad como el amanecer que despierta la humanidad, el trinar de los pájaros, el cantar de los gallos y hasta las flores brotan al ver al sol brillar y las sociedades brillan por la educación que se les brinda a sus conciudadanos, en la que pueden ser capaces de combatir la corrupción , la desigualdad social, la indolencia, la injusticia, la violencia intrafamiliar, el maltrato infantil y la violación de los derechos humanos, entre otros factores no menos importante que estos.

No hay mejor hospital que el de la educación para repeler el cáncer de la ignorancia que se adueña del ser humano dejándolo postrado al servilismo de los demás y una vez en su lecho con las neuronas carcomidas por las células maligna de la sociedad.

No debemos permitir que la educación continúe por un derrotero y que nos arrope la batalla de la ignorancia, hay que invertir para prevenir, y crear fuentes de trabajo para que nuestros jóvenes revaloricen la educación como fuente de ingreso y de vida digna.

La autora es encargada de la Unidad de Post-Grado del Recinto Urania Montás de San Juan de la Maguana.

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